red notebook on the table

Los propósitos anuales.

|

Llega esa época del año en la que las redes sociales se llenan de propósitos anuales literarios y escritoriles de cara al 2026. La entrada de hoy no es para criticarlos, sino para darles una nueva perspectiva.

gold coloured human statue
Photo by Engin Akyurt on Pexels.com

Los logros.

Ahora es cuando no paramos de ver en redes todo lo que han conseguido los demás y nosotros no. Y oye, que da igual lo bien que nos vaya, siempre vamos a ver que a todos les va mejor que a nosotras. Me gusta hacer estas recapitulaciones de año porque ves con perspectiva todo lo que has conseguido, sea en mayor medida o menos, nos parezcan más o menos grandes.

Y ahora te voy a hablar de mi caso, porque al fin y al cabo estás en mi blog y supongo que algo te interesa.

Cuando echo la vista atrás, lo que veo es que estoy más o menos igual que a principios de 2025. Solo que, en realidad, no es verdad. La vida no me ha cambiado, pero he crecido un poco. He publicado un nuevo libro, tengo otro ahora mismo en preventa, he participado en una antología, he firmado una historia infantil y he quedado cuarta en el Premio Fernando Lara 2025.

¿Ves? Así enumerado se nota que me han pasado muchísimas cosas.

Pero la carrera literaria es de fondo, salvo contadas excepciones. Así que, de momento, todo lo que he conseguido no me ha cambiado la vida lo más mínimo: sigo necesitando un trabajo nutricional para pagar las facturas, aunque me encantaría vivir de escribir y tengo cuatro (cinco) libros publicados, he hecho presentaciones a las que no ha venido nadie y me da pánico pensar en los royalties que recibiré en los próximos tres meses.

Aun así, objetivamente hablando, estoy creciendo.

Esta página web tiene visitas a diario desde el mes de febrero (gracias ♥), tengo nuevas lectoras y lectores gracias a Cuando el búho se despierte y Debajo del muérdago, he crecido muchísimo en redes sociales y tengo una constancia como escritora que no tenía en 2024 y que quiero mantener en 2026.

Metas y propósitos.

La idea de redactar esta publicación se me ocurrió primeramente porque vi los objetivos anuales de otras compañeras escritoras. Como digo, mi intención no es juzgar, pero sí que me hicieron pensar.

woman in white long sleeved shirt holding a pen writing on a paper
Photo by energepic.com on Pexels.com

Verás, yo personalmente hace tiempo que dejé de ponerme propósitos literarios anuales, por la sencilla razón de que me frustra no cumplirlos y lo más probable es que no lo haga. Y tú que lees esto me dirás: «¡Pues cúmplelos!». Ojalá fuera tan sencillo. La verdad es que ponerme propósitos a nivel de escritora cuando para mí sigue siendo en su mayor parte una actividad lúdica que por suerte de vez en cuando logro monetizar y que a cambio de poder monetizarla necesito echarle mucho trabajo, mata la esencia. Me quita las ganas de escribir.

Pongo un ejemplo muy práctico: si me propongo en 2026 escribir la idea que se me ocurrió en 2023 porque digamos que por antigüedad «le toca» cuando tengo una idea de 2026 con la que me pican los dedos por escribir, me amargo la existencia. Escribir es un disfrute, porque ahora mismo si tuviera que dedicarle el tiempo que me sale económicamente rentable le podría dedicar media jornada de una semana del año. Vamos, que a mitad de enero he cumplido.

Luego pasa otra cosa: tengo manuscritos enviados a editoriales desde 2024, manuscritos que en cualquier momento pueden ser respondidos y que (aunque es poco probable) pueden necesitar ser trabajados en cualquier momento del año. Me pasó en junio con el proyecto infantil. ¿Y tú crees que si viene una editorial a decirme que le dé una vuelta a un manuscrito o que lo amplíe un poco más antes de ponerme a trabajar con ellos le voy a decir que no porque tengo unos propósitos que cumplir? Desde luego que no.

Objetivos que podamos cumplir.

Este era el objetivo principal de mi entrada, pero, como siempre, me ando por las ramas: los propósitos deberían ser sobre algo que esté bajo nuestro control. Es como poner un objetivo SMART de esos que están tan de moda en marketing. Si me propongo escribir tres novelas en 2026, lograrlo depende únicamente de mí (y de factores externos a mí, pero se entiende). Si me pongo como objetivo firmar un contrato, mi propósito depende directamente de otra persona, de otra entidad. No solo de que les guste mi manuscrito, sino de que lo lean a tiempo, a mí me convenzan las condiciones, y todos los astros se alineen para firmar. Si me pongo como objetivo ganar un premio, es algo que de nuevo no depende solo de mí. Hay un jurado detrás que valora y probablemente cientos de candidatos (por lo menos) que quieren lo mismo que yo.

Con esto no quiero decir que no debamos tener ese tipo de objetivos. Solo que los veamos todos con perspectiva. ¿Por qué no he cumplido todo lo que me propuse? ¿Dependía todo de mí, o también de alguien más?

Sea cual sea tu opinión, te leo en comentarios.

Y recuerda que el valor de tus logros no depende de lo que hayan conseguido los demás.

Te mando un gran abrazo y que entres estupendamente al 2026 ♥

Estas son mis novelas

Un retelling de La Bella Durmiente
Trilogía Witchypop: una fantasía urbana con brujas ambientada en España
Una comedia romántica navideña ambientada en Nueva York.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *