¿Qué tiene tu novela que la haga ser para adultos? ¿Qué hace una novela para adultos o juvenil? ¿Entendemos que una novela para adultos tiene que tener, sí o sí, sexo o violencia explícitas para que sea catalogada como tal? ¿Es que no hay novelas para adultos sin contenido explícito? ¿Todos los adultos queremos leer lo mismo?
El don de Gabriela es una novela para adultos. Antes, decía algo así como «es mi primera novela para adultos a pesar de que…». Luego, dejé de poner la coletilla. De alguna manera siento que no hay necesidad de dar mayores explicaciones. Mi novela es para adultos simple y llanamente porque creo que a una persona adulta le va a gustar más que a un adolescente, no porque haya algún contenido que esté fuera del alcance de los jóvenes.
Eso me lleva a una pregunta que mucha gente se ha hecho antes que yo: ¿qué necesita un libro para ser adulto?

El público objetivo es una estrategia de markéting.
«¿A quién va dirigido tu libro?» es una pregunta muy amplia que solo tiene por motivo ver a qué grupo de personas venderlo. Y es muy legítimo, pero también independiente de la gente a la que le pueda gustar tu novela. Establecer un público objetivo es una estrategia de marketing que debería venir después de haber escrito la novela y antes de llegar al mercado, no una etiqueta para la novela.
Aparentemente, para que un libro sea catalogado como literatura juvenil tiene que tener dos cosas: una mujer como su autora (en especial si es una mujer joven) y ausencia de sexo o violencia explícitos, y esta última ni siquiera es obligatoria. Por eso tenemos catalogados como juvenil libros como Los juegos del hambre o La guerra de la amapola y a sus dos autoras con la etiqueta puesta en multitud de librerías.
Y, ojo, que no hay nada de malo con la literatura juvenil. La literatura juvenil es útil y necesaria, mucho más teniendo en cuenta el mundo hiperestimulado en el que vivimos. Pero también hay que saber qué libro elegir para los jóvenes. No se nos puede olvidar que un adolescente sigue siendo una persona en desarrollo, alguien que todavía no tenido ciertas experiencias de la vida y la literatura le puede ayudar a prepararse para ellas: el amor, la identidad, el duelo.
Curiosamente, a la hora de redactar esta entrada he encontrado multitud de artículos de los beneficios y lo que aporta la lectura en los niños, adolescentes y personas mayores. Hay una edad mediana que parece estar olvidada.
¿Qué quieren leer los adultos?

Las etapas de la vida hasta la edad adulta están profundamente estudiadas y parecen ser más o menos universales. Los adultos somos más diferentes entre nosotros que los adolescentes. No sé decirte qué quiere leer una persona adulta. Puedo hacerme una idea de lo que quiero leer yo y mi entorno más cercano: personajes de mi edad.
Quiero sentir que mi vida no se termina a los 25, que de la angustia económica se sale y que no me hagan pensar que soy invencible sino que la vida es volátil. Quiero leer cosas que me hagan agradecer la vida, el sol, las flores y el amor.
¿Por qué esas novelas tienen que tener sexo y/o violencia?
La realidad del público objetivo.
En marketing se tiene lo que son los buyer persona, alguien que parece hecho para leer tu novela. Es algo que creo que casi ninguna autora pensamos conforme estamos escribiendo, pero que quizá necesitemos a posteriori. Claro que queremos que nuestra novela llegue a toda la gente posible, pero es muy difícil venderle un thriller a quien solo lee romance y viceversa.
El público objetivo es algo más genérico que el buyer persona. El público objetivo para mis libros middle grade son, evidentemente, niños y niñas de 6 a 9 años. Para el resto de mis libros no lo tengo tan claro. Witchypop ha encajado bien entre jóvenes lectores, de 12 a 15 años, aunque no lo escribí pensando en ellos. Cuando el búho se despierte también ha abarcado diversas edades, por lo menos conforme me llegan reseñas. Lo entiendo, porque son novelas que no tienen nada concreto que las haga adultas.
No olvidemos tampoco que el público objetivo no es un género, y por tanto hablar de novela juvenil o adulta no nos da información sobre la novela, sino sobre el tipo de lector al que va dirigido. El público objetivo cambia la forma de escribir la novela, y ni siquiera lo hace siempre. Los libros infantiles se deben escribir con más cuidado para captar la atención y las habilidades lectoras de los pequeños, pero una novela para un adolescente no debería estar escrita de una forma muy diferente a una para adultos.
Novelas para adultos sin contenido explícito.

Este pensamiento viene irremediablemente de la publicación de mi último libro: El don de Gabriela. No han sido pocos los momentos de: «A mí peque le encanta leer, ¡se lo compro!». Entendamos que «peque» igual no tiene 10 años, sino 14, pero personalmente no creo que a un chaval de 14 años le interese leer la historia de una mujer de 32 que es madre que no llega a final de mes y se ve en la obligación de elegir entre seguir así o exponer a su hija a cambio de dinero.
Y esa es la cosa: no digo que no pueda leerlo, sino que no le interesa.
Lo que hace diferente a las novelas para adultos y las que son para adolescentes es la historia. No hablo de sentirse identificado o no con un protagonista, porque hay protagonistas niños en novelas para adultos (El niño con el pijama de rayas) y protagonistas adultos en historias para niños (Gerónimo Stilton), sino de los momentos vitales y tramas básicas que se tratan (el viaje del héroe, de pobre a rico, el monstruo encerrado…).
Así que alto y claro digo que El don de Gabriela es un libro para adultos. Aquí te traigo una lista de 9 novelas para adultos sin contenido explícito. Las he tenido que poner en una entrada a parte porque me iba a quedar un post larguísimo.





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