Autopublicar no es algo que se te ocurra de la noche a la mañana. En mi caso, fue una idea rumiante que tuve durante mucho tiempo, sin terminar de decidirme nunca a dar el paso.
Belén Trueba ha tenido mucho que ver aquí. Ella ya ha autopublicado y me ha ayudado un montón con muchísimas preguntas, me ha dado una imprenta de confianza con la que trabajar y me ha dado un montón de buenos consejos que, sin duda, me han animado a terminar de tomar esta decisión.
No me escondo cuando digo que quiero vivir de mis libros. Tampoco para admitir que sé lo difícil que va a resultar. A mí no me parece imposible, la verdad. Y sé que para poder hacerlo, tengo que autopublicar. Cuántos libros no lo sé, pero vivir de escribir pasa, para la mayoría de escritores, por ser una autora híbrida.
Lo cierto es que yo no soy autopublicada, o solo autopublicada, pero esta etapa la siento un poco así. Soy una autora híbrida (publico con editorial y ahora también autopublico). La verdad es que la idea de autopublicar me está abriendo muchísimo la mente en cuanto a proyectos. Se acabó el estrés de no tener un contrato firmado: yo me ocupo. Se acabó la incertidumbre de dónde mandar un proyecto: yo lo saco.
No significa que no quiera publicar más con editoriales: voy a seguir mandando proyectos e historias a editoriales (he mandado uno al concurso de Crossbooks a ver si hay suerte), pero creo que a partir de ahora la autopublicación va a ser una opción mucho más presente en mí. Quizá, haya proyectos de hace un tiempo que, lejos de guardarlos en el cajón, me decida a autopublicar o historias que directamente conciba como tal.
Quién sabe, ni yo misma lo sé.
Pero esta etapa la verdad es que me emociona mucho y me tiene muy motivada. Si tengo que resumirlo todo en una palabra sería esa: motivación.



Deja una respuesta