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Cómo ahorrar tiempo con las propuestas editoriales

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Hay quien las odia, hay quien las ama. Lo que es cierto es que son necesarias si quieres intentar acceder a la publicación tradicional. Eso y que pueden llevar muchísimas horas de hacer, porque las propuestas editoriales deben ser personalizadas para lo que pide cada editorial. Al menos si quieres que te den una oportunidad. Por eso no vale redactar un solo email y enviar con copia oculta a diez o quince editoriales a la vez (a ver, como valer sí vale, pero no creo que sea una buena estrategia).

Con el paso de los años, he encontrado mis trucos para ahorrar tiempo con las propuestas editoriales y que no me lleve una semana hacerlas. Y vengo a compartirlos contigo:

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¡Toma nota!
Photo by Suzy Hazelwood on Pexels.com

Mis claves para ahorrar tiempo con las propuestas editoriales.

1. Tener las partes básicas de la propuesta editorial en un word.

Aunque es cierto que las editoriales piden cosas distintas, algunos puntos se llegan a solapar. Casi todas piden un básico: resumen o sinopsis (con y sin spoilers, yo preparo ambos) y un currículum literario. Este último lo redacté por primera vez en 2021 y lo único que he ido haciendo ha sido actualizándolo de vez en cuando. Además, si tienes suerte y tu novela encaja en alguna editorial, también lo podrás tener como referencia para redactar la biografía.

No sé cómo te organizarás tú, pero yo tengo una carpeta solo para las propuestas. Lo primero que hago es redactar lo básico en un Word, para que solo me haga falta copiar, pegar y ponerlo bonito. Luego, en función de lo que pidan otras editoriales voy aumentando ese documento. Por ejemplo, si una en concreto me pide datos sobre los personajes o una breve descripción, lo dejo en este Word dedicado a la propuesta por si me puede servir para otra en el futuro. Sobre todo, te servirá para ahorrar tiempo con una propuesta que hagas, a lo mejor, seis meses o incluso un año más tarde de enviar la primera tanda de manuscritos.

Además, también tengo en cuenta el siguiente punto:

2. Echar mano de la planificación.

Planifico poco, pero siempre hay algo.

Lo más me ayuda de lo que he planificado a la hora de hacer la propuesta sin duda es el pequeño resumen que me intento hacer, con spoilers incluido, de lo que va a pasar en la historia (normalmente tengo que cambiar como mínimo cinco cosas de las que había planificado porque no han terminado siendo así, pero bueno, menos es nada). También me sirve mucho para hacer una descripción muy breve de los personajes, física y psicológica, como decía.

Además, una de las cosas que apunto cuando planifico un proyecto es cómo se me ha ocurrido y a qué otras historias se parece o me han inspirado para determinada cosa. Un ejemplo muy claro es en el proyecto rueca, que se me ocurrió viendo La bella durmiente y para la que además me inspiré un poco en Todas las hadas del reino, que puede ser algo muy interesante si encuentras un hueco donde ponerlo en la propuesta.

3. Hacer copias.

Esto me lo enseñaron haciendo el TFG y digamos que lo aprendí por la vía mala.

Hago las propuestas en Canva a partir de alguna plantilla como esta (siempre que aceptan envíos en PDF, si solo admiten Word lo hago en ese formato). Cuando tengo más o menos el diseño de una propuesta (me baso un poco en el tipo de historia, por ejemplo en el proyecto muérdago usé colores rojos, verdes y blancos porque está ambientada en Navidad y en la marinera azules y blancos por el mar y la espuma), la duplico y dejo una vacía como plantilla mientras que apaño lo que necesite en la nueva. Copio los resúmenes que necesito y borro lo que no. También me las dejo en el tablero de Canva más tiempo del que las necesito, por si acaso se borra mágicamente de mi ordenador y me veo en la necesidad de repetirlo todo de cero (cosa que no recomiendo)

4. Pide ayuda a tus lectores beta.

Hay editoriales a las que solo les falta pedir un pelo de unicornio para que se lo envíes.

Una vez tuve que escribir en una propuesta algo como una definición de la novela en una frase, o qué frase resumiría la novela, o algo así.

Me lo dejé para el último punto. Y tras varios minutos pensando, cogí a mi amiga que se había leído la historia y le pregunté a ella. Unas manos (y un cerebro) que no sean las tuyas son mucho mejores sacando este tipo de cosas. Es verdad que esto no lo hago mucho, pero los lectores beta ayudan siempre un montón.

Lo que sí hago es dejar que les echen un vistazo una vez tengo la propuesta lista: si se lee bien, si hay mucho texto, si la sinopsis engancha, si añadirían algo más, si lo quitarían…

5. Esto no es un truco pero: ten paciencia.

Es posible que dediques una sesión de escritura a preparar la propuesta y después no te queden ganas de ponerte a escribir otra cosa, sobre todo cuando tienes que preparar muchas. ¡No pasa nada! El trabajo de un escritor no es solo escribir el manuscrito.

Hacer la propuesta editorial es parte del trabajo de escribir.

Te he dejado mis trucos para ahorrar tiempo, aunque eso no quiere decir que se pueda hacer en media hora, a veces ni siquiera en una tarde. A lo mejor «pierdes» una o dos sesiones de escritura haciendo las propuestas para la primera tanda que envíes. Lo importante es que no perderás la siguiente en el futuro.

Sí, se puede optimizar el tiempo dedicado a la propuesta editorial, pero al final no deja de ser como un currículum o carta de presentación a la editorial y es importante que quede bien.

¡Gracias por llegar hasta aquí!

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