CÓMO ESCRIBIR UN RETELLING (parte 3): ¿qué se va y qué se queda?

A la hora de escribir un retelling, ¿cómo se encuentra el porcentaje exacto entre el cuento y la versión original?

Ante esta cuestión, piensa: ¿qué te gusta leer? Esta pregunta debería estar clarísima para todos los escritores y creo que de alguna manera sí que lo está. Sin embargo, es clave hacerse una pregunta más allá: ¿qué te gusta leer en un retelling?

cozy reading with celtic fairy tales and coffee
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¿Qué te gusta encontrarte en las historias?

Esto se puede aplicar a todos los géneros y subgéneros de la literatura: ¿qué te gusta leer en fantasía? o incluso ¿qué te gustaría leer y no encuentras? Ante esta pregunta jamás me atrevo a decir que «no se ha hecho antes», porque es algo bastante improbable. No creo que nadie haya escrito nunca sobre brujas con aplicaciones para buscar trabajo, a lo mejor lo ha escrito una persona en Japón, pero ni se ha traducido ni yo sé japonés como para leerlo.

Escribir un retelling no es diferente en este aspecto a escribir cualquier otra historia. También es interesante preguntarse qué aporta nuestra versión a la historia original, qué perspectiva exploramos. ¿Es la ambientación? ¿Son los personajes? ¿Son varias cosas? ¿Es una actualización a nuestros tiempos y cómo se pueden presentar actualmente los «lobos» de Caperucita? ¿O cómo podemos ver las relaciones tóxicas en la familia de Cenicienta y que nos resuene con la actualidad?

Retelling vs. crossover

Debemos mantener la cantidad suficiente de estructura como para que, de forma global, se reconozca la original. No tiene tanto que ver con la estructura básica de la historia. Por ejemplo, en palabras de Christopher Booker, la trama básica de «de pobre a rico» (que en realidad es la misma tanto en la Cenicienta como en Aladdín, y sin embargo son cuentos completamente diferentes y provenientes de diferentes culturas). Podemos seguir reconociendo el cuento de la Cenicienta si es una chica rica que pierde un zapato de cristal y acaba de criada en la casa de su madrastra y dos hermanastras porque resulta que el zapato tenía una maldición que hacía que el príncipe se enamorase de ella.

Pero si, por ejemplo, ponemos a un joven pobre en una cueva del tesoro y allí se encuentra con un par de zapatos de cristal, ya no sabemos de cuál de los dos cuentos estamos hablando, o si es una mezcla de ambos. Si mezclamos diferentes tramas ya no hablamos de retelling, sino de crossover y la película cambia.

Crónicas lunares empieza como un retelling y acaba convirtiéndose en un crossover en cuanto avanzan los libros y se introducen nuevos cuentos.

Defiende tu historia.

Nuestra historia y nuestro retelling nos tiene que gustar a nosotras que lo escribimos, por lo tanto es importante saber qué nos gusta en un retelling: que se modernice, que sea muy fiel, explorar otros personajes… O a lo mejor lo que más te gusta es la sutileza y que solo haya unas pocas pistas sobre la historia original. Que, oye, es legítimo, pero entonces quizás debas tener cuidado vendiéndolo como retelling (tanto a editoriales como a lectores) y decir más bien que tiene «inspiración en…». Porque como recuerda Bea Peidró en su artículo, 50 Sombras de Grey está basado en Crepúsculo.

El género de la historia que queramos escribir también influirá en la historia. El porcentaje de historia que variará en un retelling de ciencia ficción del cuento de La Sirenita será mucho mayor que si simplemente metemos a una sirena en una fantasía contemporánea o fantasía urbana.

Sobre todo, ten en cuenta por qué quieres escribir un retelling, qué aporta tu historia al cuento original y cómo te gustaría a ti encontrártelo si lo lees.

Estas son mis novelas

Un retelling de La Bella Durmiente
Trilogía Witchypop: una fantasía urbana con brujas ambientada en España
Una comedia romántica navideña ambientada en Nueva York.
Mi primera novela autopublicada

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