Esta entrada y la de las novelas para adultos y juveniles están muy relacionadas. De hecho, iban a ser una sola, hasta que vi que si a la anterior le añadía la lista de libros para adultos sin contenido explícito me iba a quedar inmensamente larga.
A nadie le cabe la menor duda de que libros como Juego de Tronos son para adultos. Pero en la sección de ficción adulta suele haber un patrón: contenido explícito, bien sea sexual o violento. A veces parece que es hasta obligatorio para que una novela se considere adulta, como si fuera una categoría vip que hay que ganarse, como si lo explícito fuera automáticamente sinónimo de maduro.
Como persona adulta ni considero ni siempre quiero leer cosas que tengan grandes dosis de violencia o de sexo. Que tampoco está mal, ojo porque no quiero darle visibilidad a un tipo de libros desprestigiando los otros. Los libros para adultos pueden convivir, con explicitud o sin ella.
Así que, si te apetece leer libros para adultos sin contenido explícito, aquí te traigo 9 títulos:

El don de Gabriela.
La historia de Macarena es la historia de una madre con una hija que tiene un don: Gabriela ve la historia de las cosas solo con tocarlas. Este don le podría ser de lo más útil para resolver casos difíciles, imposibles sin información externa. Una organización, el C.E.N.D. le ofrecerá a Macarena una suma considerable para que su hija colabore con ellos, mientras el padre de Gabriela parece que quiere formar parte activa en la vida de ambas…
La novela trata sobre precariedad laboral, plantea debates morales y maternidad, por lo que creo que, a pesar de no tener nada que haya que mantener alejado de los adolescentes, la pueden disfrutar más los adultos.
Todos los pájaros del cielo
Esta no es una novela para todos los públicos, pero no porque contenga temas con los que se tenga que tener cuidado, sino porque es excéntrica, bizarra y curiosa. Es la mezcla entre ciencia y magia, ambas como extremos de una balanza para salvar el mundo o destruirlo.
Es una novela exquisitamente escrita y desde que la leí no me he vuelto a encontrar otra como ella. Aunque empieza con los protagonistas siendo niños, sus vidas avanzan y sus reflexiones sobre la misma también.
Si creo que es más para adultos que para jóvenes es porque pienso que lo bizarro destaca precisamente porque sobresale de lo demás, pero quizás para alguien con poco bagaje lector, sobre todo en lo relativo a fantasía y ciencia ficción, le puede resultar una novela friki sin más.


Esta magical girl se retira.
Este es el tipo de novelas que me encuentro buscando ahora mismo: mujeres de 29 años a las que también les pasan cosas mágicas, que están agobiadas por las deudas y que no han acabado de encontrar su lugar en el mundo aun cuando les aseguraron que si estudiaban y se esforzaban lo conseguirían. Novelas donde la magia también es un trabajo, y para mí siempre va a ser una gran metáfora de lo que es el mundo artístico y la precariedad que conlleva.
Esta magical girl se retira no tiene nada por lo que preferirías que un adolescente no leyera este libro y se esperara un par de años: simplemente es más probable que le guste a una persona adulta, sobre todo alguien que fue fan de las magical girls en su juventud. Magia para adultos por la situación de la protagonista, no porque haya contenido censurable para los jóvenes.
Trilogía Dreaming Spires.
Siento que con Victoria Álvarez está más claro que esta novela (esta trilogía al completo) es más de corte adulto porque tiene la secuela de Helena Lennox, que es juvenil. Y lo curioso es que, una vez más, hay gente joven leyendo y disfrutando estos libros, aunque lo más probable es que no se escribieran pensando en ellos.
La trilogía de Dreaming Spires es una que creo muy disfrutable para adultos amantes de la fantasía y las historias tipo leyendas urbanas. No obstante, no tiene nada que provoque que no sea apta para el público más joven.


Los siete maridos de Evelyn Hugo.
No sé si se podría considerar que estoy haciendo trampas con esta novela. Aunque es un libro que habla y donde la sexualidad tiene importancia, no tiene más contenido de este tipo que series como Élite, que técnicamente sí son o se consideran para jóvenes.
Los siete maridos de Evelyn Hugo es en gran parte una novela sobre autodescubrimiento e identidad, algo que está muy presente en los libros para adolescentes. El matiz que aporta este libro es que nunca es tarde para descubrirse a una misma, para dejarlo todo y empezar de cero. Lo que hayas hecho de adolescente o de dónde provengas no delimita tu futuro y en cualquier caso siempre tienes poder para cambiarlo. Ese es el motivo por el que creo que encaja mejor en el público adulto.
Los reyes de la casa.
Hace diez años podríamos haber intentado que todos los jóvenes se leyeran este libro para que se dieran cuenta de los peligros de las redes sociales. Hoy en día, se lo daríamos a los padres y madres influencers que exponen la vida de sus hijos para monetizar, que es exactamente el perfil que critica Delphine Devigan en su novela.


Amarilla
Amarilla habla de la envidia y los celos de quien ha conseguido más que tú empezando desde el mismo sitio, del racismo de la industria del libro y de la sociedad en general. Tiene aspectos que creo que son muy interesantes para que los lean los adolescentes y reflexionen sobre ellos, pero de nuevo es una novela enmarcada en la vida adulta y con la que una persona a finales de los 20 o principios de los 30 puede disfrutar más.
Babel
Si Babel lo hubiese escrito un hombre no nos cabría ninguna duda de que es un libro adulto. Sin embargo, no son pocas las veces que te lo encuentras en las secciones juveniles en librerías.
Babel es tan complejo en trama como en historia y ambientación que no es para todos los paladares literarios. Hay que estar muy concienciado de la novela que te lanzas a leer con Babel y echarle tiempo.


El descontento.
Esta novela es el equivalente a un adolescente que no quiere estar en el instituto, que se siente incomprendido por los demás. Solo que, una vez más, añadiéndole precariedad laboral y el pequeño detalle de que el instituto se acaba y el trabajo no.




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